La política en Tlaxcala está dando de qué hablar. Este domingo 21 de junio, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, originaria de Tlaxcala, convocó a más de 15 mil personas para su Segundo Informe de Actividades.
Este evento merece ser destacado, ya que contó con una notable representación del Senado de la República, liderada por Laura Itzel Castillo, presidenta de la Cámara Alta. También estuvieron presentes los senadores José Antonio Álvarez Lima, de Tlaxcala; José Manuel Cruz Castellanos, de Chiapas; e Higinio Martínez Miranda, del Estado de México. Asimismo, asistieron figuras representativas de Morena, como el senador Gerardo Fernández Noroña, el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, la diputada Dolores Padierna y René Bejarano.
Particularmente, fue notable la presencia de Jesús Ramírez Cuevas, actual Coordinador de Asesores de la Presidencia de la República, quien, ante el clamor de «¡Gobernadora, gobernadora!», se unió al entusiasmo de la multitud en apoyo a Ana Lilia Rivera. En la política de alto nivel, nada es accidental.
El informe de actividades incluyó un mensaje claro sobre la defensa de la soberanía y la unidad que Morena necesita ante el próximo proceso electoral.
Aunque Tlaxcala se perfila como uno de los estados que más apoyará a Morena en las urnas, la realidad es que el verdadero poder político y el músculo electoral ya no están en Casa Tlaxcala, sino en manos de Ana Lilia Rivera.
La gobernadora Lorena Cuéllar tiene un candidato designado, pero su imagen ha sido afectada por recientes escándalos y por el notorio respaldo del poder estatal, lo cual ha comenzado a generar descontento entre la población.
En contraste, Ana Lilia Rivera actúa con gran soltura. A pesar de un aparente intento de obstaculización por parte de Cuéllar Cisneros, quien organizó una marcha en pro de la soberanía nacional a la misma hora que el informe legislativo de la senadora, esta última logró reunir a un gran número de asistentes en un importante recinto de la capital tlaxcalteca.
El mayor reto para Morena es su propia estructura interna. Hay dos aspectos que Jesús Ramírez y los senadores podrán llevar a la atención del círculo más cercano de poder de la presidenta Claudia Sheinbaum y del Comité Ejecutivo Nacional del partido. Primero, el innegable posicionamiento de Ana Lilia Rivera entre la base electoral estatal, que sin duda es el perfil más destacado. Segundo, el descontento político de la gobernadora Cuéllar, que comienza a crear dificultades para el estado.
Finalmente, Ana Lilia Rivera, en un tono conciliador, hizo un llamado a la unidad y a trabajar en pro del proyecto nacional de transformación. La senadora enfatizó que, más allá de las diferencias y las aspiraciones individuales, debe prevalecer la cohesión del movimiento y el compromiso con las causas sociales.




